martes, 24 de junio de 2008

Cambio de concepto

La felicidad es algo tan pequeño como la mínima unidad de tiempo. Es como decir cual es el momento exacto en el que existe el presente. Parecido a aventarse del tobogán de moda en el parque acuático. Debemos esperar con mucha paciencia nuestro turno en la fila, ascender con mucho esfuerzo las escaleras que nos conducen a la cima, y deslizarnos eufóricamente por la pendiente, de manera rápida y hasta con prisa, para llegar al suelo y de nuevo volver hasta el final de la fila.

Afortunadamente, la vida no se limita a un solo boleto. Verbi gratia, —para toda la ñoñada— es como un electrocardiograma, lleno de ondas y valles, de diferente forma y tamaño.

Es emocionante como cambia el concepto de felicidad de un día para otro. Algunos días nos limitamos a ponerle precio, con bienes materiales, que a pesar de ser materia, —Sin refutar la ley de la conservación de la materia Monsieur Lavoisier— dejarán de existir. Otros días, es tan simple como escuchar un chiste que te hace reír, encontrar a alguien que hace mucho tiempo no veías, tener una buena charla con tus amigos, observar la luz de una luciérnaga.

Sería fantástico que solo con la imaginación, quedara saciado nuestro ego y nuestra sed de grandeza. Tomar una caja de cartón y visitar cualquier parte del universo.

Espero que mañana sea uno de esos días. Arrancarle una sonrisa a algún amigo, hacerlo más feliz, y volverme el hombre más feliz del mundo.

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