jueves, 26 de junio de 2008

Viaje en el tiempo

A pesar de que no existe una máquina del tiempo, artefacto que nos comunique con el futuro, o madame clarividente que sea profeta total –lo siento kari-, se puede tener algunas veces, nociones del futuro.

Las reglas para adentrarse en la visión de este fantástico porvenir son muy simples. Presten atención. Primero, es necesario observar a los padres; desde su físico hasta su forma de actuar. Muchas de estas características –afortunadamente y desafortunadamente-, ya reposan en nuestros cromosomas, y algunas veces solo es cuestión de tiempo para que despierten. Recuerden, lo que menos nos gusta es lo que más fácil se hereda. Segundo, nuestras manías. Serán algo incomodas. Con la edad tienen a agudizarse.

Afortunadamente el futuro, se construye poco a poco. Con unos ladrillos tamaño miniatura. Es como un reloj de arena, que deja pasar granito por granito. No deja para “al rato” lo que debe hacer –como muchos estudiantes de la carrera de medicina que conozco- y no se atasca con un montón de granitos.

Algunas veces es necesario mirar a los ancianitos que nos rodean. Ver sus errores; evitarlos. Ver sus cualidades; mejorarlas. A los que son menores que nosotros; guiarlos. Y a nosotros mismos; criticarnos.

En conclusión. La mejor máquina del tiempo: nosotros mismos.

martes, 24 de junio de 2008

Esférico

Si en mi niñez hubiese tenido una lámpara con un genio en su interior, definitivamente no hubiese pedido ser futbolista. Nunca fui bueno en cuanto actividad física se refiere. Pero en el fútbol, soy un tanto más ágil que un pesado tronco, lleno de hongos.
Algo así no debería hacerme sentir incómodo. Simplemente no puedo; es como si un carnicero, de pronto intentara hacer un programa de computadora, en lenguaje pascal o C+.

Pero ¡Oh sorpresa!, vivimos en un medio, donde este deporte es el más popular, donde los medios de comunicación nos venden esta idea a cada instante. Lo admito, es divertido –nunca he dicho que me desagrada –, pero el pequeño detalle de que no me desviva y me apasione por él, me a costado caro. Reuniones con amigos, familiares, fiestas, justas escolares, recreo, convivencia con vecinos, compañeros de trabajo, paseos al campo o playa y algunas más han sido un poco aburridas por no unirme al equipo que juega.

No importa, solo los observo y me hago tonto como si no me gustara jugar.

Moraleja. ¡Espero les guste mucho, mucho el fútbol!

Cambio de concepto

La felicidad es algo tan pequeño como la mínima unidad de tiempo. Es como decir cual es el momento exacto en el que existe el presente. Parecido a aventarse del tobogán de moda en el parque acuático. Debemos esperar con mucha paciencia nuestro turno en la fila, ascender con mucho esfuerzo las escaleras que nos conducen a la cima, y deslizarnos eufóricamente por la pendiente, de manera rápida y hasta con prisa, para llegar al suelo y de nuevo volver hasta el final de la fila.

Afortunadamente, la vida no se limita a un solo boleto. Verbi gratia, —para toda la ñoñada— es como un electrocardiograma, lleno de ondas y valles, de diferente forma y tamaño.

Es emocionante como cambia el concepto de felicidad de un día para otro. Algunos días nos limitamos a ponerle precio, con bienes materiales, que a pesar de ser materia, —Sin refutar la ley de la conservación de la materia Monsieur Lavoisier— dejarán de existir. Otros días, es tan simple como escuchar un chiste que te hace reír, encontrar a alguien que hace mucho tiempo no veías, tener una buena charla con tus amigos, observar la luz de una luciérnaga.

Sería fantástico que solo con la imaginación, quedara saciado nuestro ego y nuestra sed de grandeza. Tomar una caja de cartón y visitar cualquier parte del universo.

Espero que mañana sea uno de esos días. Arrancarle una sonrisa a algún amigo, hacerlo más feliz, y volverme el hombre más feliz del mundo.

lunes, 23 de junio de 2008

La pregunta


Sonará repetitivo, fastidioso. Pero quiero vivir, estoy cansado de esperar, de sentir que alguien viva por mí y para mí, y no solo vivir para alguien. Quiero que seas tú, donde exista un mutuo acuerdo que nos haga ser felices. De 9 personas me he enamorado, pensando en ellas muchas veces al día, pensando que estupidez hacer para mejorar su día y poder arrebatar una sonrisa y creyendo ingenuamente que esta acción me incrustaría en su corazón, de la misma forma en que un espía entra a un edificio.

Desde que despertamos nos hacemos preguntas: algunas tienen solución rápida y se responden, pero otras no; de hecho, volvemos a dormir sin respuesta; con la ilusión de que en el nuevo día que viene, tengamos la respuesta, y sea ahí donde inicie la felicidad que anhelamos.

Busca a alguien que pertenezca a tu equipo de investigación y te ayude a responder esas preguntas. Y es que tener muchas preguntas es obsesivo, buscar respuestas desesperante y encontrarlas imposible. Tal vez no exista una respuesta adecuada, y la ignorancia me perseguirá por siempre.

Envidia tengo de los antiguos griegos, donde la verdad y el conocimiento eran tan fáciles de obtener, como consultar al oráculo de su elección. Delfos mi sueño imposible y falso. Pero me encuentro en el siglo XXI, rodeado de aire acondicionado y luz artificial, donde no cabe la fantasía ni los mitos. Se puede confundir el mundo con un lugar sobrenatural, pero no es nada fantástico.

Y la pregunta es: ¿Me podrás amar algún día tal como lo hago yo?

Tiempo, variable cuantitativa sin registro


Pocas veces me anclo a un pensamiento. Hoy es un día de esos. Busque soledad en un aula oscura y solitaria, en los pasillos de las clínicas de veterinaria. No la pude encontrar. A pesar de mirar suelos empolvados y acrónicas paredes, no lograba disipar tu rostro. Me cansé de escuchar buenos versos que tú leías y por eso me alejé. No son dirigidos hacia mí.

Al igual que otras ciudades, Guadalajara no es de los lugares más indicados para buscar soledad, privacidad, pero se puede alcanzar. ¿Quién iba a pensar, que las clínicas veterinarias serían ese lugar? Esa aula recóndita de la planta superior, donde la oscuridad es casi total. Donde un solo rayo de sol entra, y metafóricamente me recuerda que en el exterior estas tú, resplandeciendo, pero no para mí.
En los detalles que se supone debo sentir alegría y placer, siento indiferencia. Las respuestas que busco no llegan y al estar rodeado de personas me siento solo. Pasa el tiempo, aunque algunas veces quisiera que se detuviera. Aunque últimamente el tiempo me da igual, no me importa si pasan algunos minutos a que pasen años. El tiempo, a pesar de ser una variable cuantitativa, parece no tener valor cuando se usa, solo queda su recuerdo en nuestra mente no hay registro en medios materiales. Bien por las ciencias que utilizan el tiempo para funcionar como la física, donde marca el ritmo y da la victoria. Lástima por las ciencias de la vida, donde es poco benéfico.

Todos los detalles de mi vida. No son de lo más interesante, pero me gustaría compartirlos, con mis amigos, con las personas que quiero, pero no deseo ver en sus ojos lástima y compasión. Y al igual que un puñado de riquezas materiales, me lo guardo, en lo más profundo de mí, de forma egoísta. Aparentar estar bien, pero el eco resonante de mi voz interior, grita de forma insistente.
Quiero compartir y saber de ti todo. Pero me dormiré esta noche, despertaré de igual forma. Y te volveré a ver. Fingiré una sonrisa y me descompondré por dentro. Solo quiero abrazarte. Es hora de ir a clase.

domingo, 22 de junio de 2008

Estos días

Al igual que todos, mi vida ha cambiado. Y como todo buen ser humano, desearía que fuera un poco mejor. No me quejo, pero si me pidieran describir mi vida, diría que no ha sido del todo agradable. No soy mal agradecido, me explico; al estudiar muchos de los procesos biológicos que envuelve la naturaleza, me es sorprendente que yo, un ser diminuto pueda existir, frente un mundo adverso, lleno de azar. He tenido todo lo materialmente necesario para vivir adecuadamente y más. Mi organismo no me ha fallado hasta el momento, ni he vivido penas que limiten mi vida.
Pero hay un impar detalle, que he venido arrastrando desde hace tiempo, algo intangible que dentro de mi mente retumba de manera imparable y que no me permite en cierta forma ser feliz.
Desde que entre a la facultad, me di cuenta de un montón de posibilidades para disfrutar el tiempo y sentirme bien. Le doy gracias infinitas al destino haberme hecho firmar la hoja de registro 6A, así me di cuenta que la existencia es más fácil cuando vas rodeado de personas que quieres y te quieren, que no es necesario llevar siempre el mensaje de paquetería solo.
En los últimos meses me he dado cuenta de que tengo miedo. Y no es por poca cosa. Yo mismo me he notado distante, sensible, huraño y muy amargado. Me siento como una persona de 50 años. Me da pánico volverme más cada día. Mis músculos de la masticación se están volviendo más fuertes de tanto tensarlos para descargar mi malestar. Estoy cansado, de tener que estar fingiendo a veces sonrisas, de mencionar la frase "nada, estoy bien", de ir a rincones sin que nadie me vea y sentarme a desahogarme.
Y es increíble el efecto que tiene otra persona en ti, sin que ella tenga la mínima idea de que es lo que te pasa.
Quiero utilizar estos días de reflexión, se que no me servirán pero haré un esfuerzo. Solo quiero comunicar a las personas que me rodean que antes que mi cerebro se vuelva papilla, y mi ser sea una máquina insociable, que han sido los mejores años de mi vida.